En 1915 el carnaval fue en febrero y el periódico La Rioja desde finales de enero se hizo eco de noticias y anuncios de las diferentes sociedades recreativas, que como era habitual, iban preparando sus bailes de máscaras y las actividades propias de estas fiestas. Los mozos y mozas, se hacían ilusiones y en los domicilios particulares se cosían los disfraces o se encargaba este trabajo a las modistas. Diferentes comercios ofertaban las telas, y en algunos de ellos, como ' Sucesores de Viguera' además "confeccionaban blusas japonesas a partir de 1 peseta". Otros establecimientos, como la antigua casa de 'Gervasia' "alquilaba trajes de fantasía" y hasta mantones de Manila. Los bazares, las librerías... mostraban en sus escaparates el variadosurtido de confetis, máscaras de cartón, o de postales litografiadas, plumas, sombreros, arlequines, farolillos, guirnaldas decorativas, flores de papel. Y los niños, y los no tan niños también compraban ...
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